¿Lo más pritty que aprendí en la escuela?

15 noviembre 2017

¿Lo más pritty que aprendí en la escuela?

Es un buen miércoles de 1991. Estoy sentado en una banca del colegio, donde la parte académica no está captando mi atención. Tengo un crucifijo que me guinda del cuello.

Es un regalo que me hizo mi madre y, como mis manos tienen que estar haciendo algo y no puedo moverme de esta banca, tengo la costumbre de jugar metiendo este crucifijo verticalmente entre mis dientes incisivos central y lateral. Por algún motivo, mantenerlo en constante meneo me ayuda a absorber las emociones del momento, a sentir a los estudiantes y profesores a mi alrededor. Me encanta escuchar sus tonos de voz, movimientos y comunicación corporal para entender qué les afecta y qué necesitan para sentirse bien. Bien pritty.

Wiki-wiki-wiki-wiki, suena el crucifijo mientras escucho la energía en la voz de la profesora Zuleika. Aunque escuchar palabras se me hace difícil, escuchar sentimientos se me hace fácil. Y todo va pritty hasta que suena en alto mi apellido: "Baum". ¡Chuleta de soya! Quedo frío, con el cuello ergido y mi atención hacia el frente esperando a ver qué me dice.

"¿Cuál es la regla que aplica en este caso?", me pregunta. Yo respondo levantando ambos hombros y los bajo. La profesora pela los ojos y me pregunta alzando sus hombros y su voz: "¿Sabes lo que significa eso?". Yo le respondo levantando de vuelta mis hombros y la siento que se raya bien-bien brava diciendo: "4 sábados a las 9:00 am aquí en la escuela". "Áyala, ¿esto qué fue?", me quedo pensando. Mi razonamiento es: "Si ella necesita esto, dale pues".

Pasa el primer sábado, donde asisto tal como exige la prof. Mi madre ya lleva 2 semanas preguntándome: "¿Qué hiciste para ganarte esto?". Mi respuesta: "No tengo idea". Al pasar el segundo sábado y viendo que aun no le explico, mi madre decide ir a consultarle directo a la prof qué fue lo que hice y ella le comenta: "Robert me alzó los hombros. Eso significa: 'No me importa'. Y cuando le pregunté si él sabe qué significa subir los hombros, me los volvió a alzar afirmando que no le importa".

Wopa, hasta que al fin estamos por comprendernos. Para mí, subir los hombros significa: "No me sé la respuesta", y para ella es: "No me importa". ¡Estamos hablando 2 idiomas distintos!

Al día siguiente, la prof Zuleika entra al salón de clase y anuncia frente a los mismos 40 estudiantes: "Tengo que pedir disculpas a todos y hacer un reconocimiento. Hace unas semanas, yo pensaba que Robert me hacía una grosería y me equivoqué. Él me estaba diciendo que él no sabía la respuesta". La prof me mira y dice: "Te pido disculpas por el malentendido".

¿Adivinas cómo estoy ahorita?

Me siento confiado, siento que tengo una amiga, siento que importo, me siento comprendido, siento que en la vida me puedo equivocar y la puedo arreglar, siento que todo tiene sentido.

Gracias a la profesora Zuleika Cañizales, aprendo que aceptar mis errores y rectificar es lo que necesito para unificar personas y caminar hacia el frente.   Prof, gracias por la mejor enseñanza de vida

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